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Expectativa vs Realidad: Partos

Como poder idealizar tu futuro parto si es algo tan desconocido? Como saber qué te gustaría si nunca lo has vivido? Si es tu segunda guagua por último ya sabes algo más del proceso en sí, pero con el primero se resume en incertidumbre.

Con mi primer embarazo, decidí practicar yoga para embarazadas cuando pude finalmente salir de prenatal. Yo soy más de deportes intensos y grupales, por lo que calmarme y empezar a hacer otra cosa no era fácil jejeje. Pero debo decir que me gustó mucho… Fue un momento para mí, de conexión con mi guaguita, de relajarnos y de disfrutar. Eran clases grupales y se pasaron volando. De lo que me arrepiento es de no haber tomado algún curso de preparación propiamente tal para el parto… De esos que te enseñan a respirar, a relajarte y conectarte con la ayuda de tu pareja…. Pero bueno, nada que hacer!!!

Durante mi primer embarazo todo estuvo normal: no tuve preeclamsia y siempre estuvo todo bien. Pero a los últimos 2 meses, Tomás no estaba creciendo ni pesando lo que debería. No recuerdo si llegamos a estar en percentil 3% o 7% la verdad. Fue un momento súper estresante pero en el fondo de mi corazón yo sentía que todo estaba bien… Si finalmente son estimaciones y probabilidades. Los doctores decidieron que era mejor llegar solo a las 38 semanas de embarazo y que él estaría mejor afuera que adentro. Así que nos vimos inmersos en una inducción programada: en la noche se coloca una oxitocina intramuscularmente para que vaya estimulando las contracciones uterinas. Ese procedimiento y los tactos fueron dolorosos, agotadores y traumáticos. Después de todo un día de contracciones, tipo 17 hrs, mi cuerpo ya no daba más… Nunca me dilaté y ya no aguantaba más el dolor… lo único que pedí era que me hicieran una cesárea. No les negaré que siempre quisimos un parto normal… pero no se pudo. La cesárea fue súper rápida, hermosa, todo salió perfecto y al fin tuvimos al Tomy en nuestros brazos!!! Y lo mejor de todo es que nació sano, midiendo y pesando lo mismo que un niño normal… Todos nuestros miedos se esfumaron en un par de segundos! En sí, para el caso de la cesárea, duele mucho el tajo harto tiempo, la guatita también la sentirás como anestesiada, y al comienzo te costará hacer fuerza… pero después todo dolor desaparece… Al igual que la cicatriz, que la mía apenas se nota.

Cuando quedé embarazada de la Emilia, sentía que quería cumplir mi sueño del parto normal… todo si es que era viable de que así fuera. La verdad es que me mentalicé para que fuera así. En este embarazo siempre me sentí agotada, estaba con mucha anemia que nunca pudimos controlar y me dio hipotiroidismo. Aparte de eso, el embarazo fue también un 7. Recuerdo que a la semana 39 teníamos que ir a una expo de mascotas ya que también tenemos otro emprendimiento, y yo lo único que hacía era rogar para que no naciera antes o durante el evento de 4 días. Y nuestra princesa nos ayudó con este reto y todo salió a la perfección. Con casi 40 semanas, empezaron las contracciones naturalmente. Porque lo bueno es que si uno tuvo una cesárea previamente, entonces para el segundo sí puedes tener un parto normal, lo único que está prohibido es inducir nuevamente (que lo sigo odiando hasta el día de hoy jejeje). Así que nos quedamos internado en la Clínica cundo tuve muchas contracciones y al fin me había dilatado 3 cms. De ahi fue asunto de esperar y que la anestesia me ayudará a calmar los dolores. El problema fue que, al haber tenido escoliosis cuando chica (columna vertebral en forma de S) el catete donde me ponían la anestesia se iba corriendo y tuvieron que pincharme muchas veces y al final me quedé sin la opción de olvidar sentir ese dolor. Pasé de tener un parto normal a uno natural… y también fue terrible jejejeje. El dolor de cada contracción era insoportable (ahí eché mucho de menos esas clases para aprender a aguantar el dolor), lloré, grité y estrangulé la mano de mi marido por horas! Pero la verdad es que todo valió la pena. Emilia también nació sanita y no tuvimos complicaciones.

Finalmente, lo único que nos queda es esperar que sea un parto “hermoso” en donde nuestras guaguas nazcan sanas y sin problemas. Da lo mismo si es un parto natural, normal o por cesárea… Porque todas somos madres, sin importar la manera en la que las traemos al mundo. Lo que importa es que sea un momento único, inolvidable y puedas hacer apego con tu guaguita.

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